ALBERTO ASSEFF

Cronología de un hombre de pensamiento, acción y sueños de Patria.

16 años

 - Es elegido por unanimidad Presidente del Centro de Estudiantes del Colegio Nacional N° 2 D. F. Sarmiento (1959).

17 años

- Se incorpora a las filas de la U.C.R., afiliándose a los 18 años exactos (31/10/60).

18 años

- Orador en numerosos actos públicos de la campaña electoral para los comicios de senador nacional (febrero de 1961).

19 años

- Candidato a consejero de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UBA (1962).

20 años

- Participa en la campaña electoral que lleva a la Presidencia de la República al Dr. Illia (1963).

21 años

- Es designado Secretario del Presidente de YPF, Dr. Facundo Suárez (octubre de 1963).

- Integra la comitiva del presidente de la República, Dr. Illia, en el viaje oficial a Comodoro Rivadavia (enero de 1964).

22 años

-  Viaja por  toda la Patagonia y otras zonas del interior por motivos de su función en YPF (1964).

- Es nombrado secretario de la nueva entidad Asistencia Recíproca Petrolera Estatal Latinoamericana (ARPEL), organismo    precursor de la integración de los países de nuestra América (1965).

-  Ocupa la función de secretario del Ente de Coordinación de Empresas Estatales (intento de coordinar la actividad de las empresas del Estado) (1965).

-  Representa al Dr. Ricardo Balbín en misiones partidarias en el Chubut y Sta. Cruz.

-  Es elegido Secretario General de la juventud radical. El Congreso juvenil que lo elige es presidido por el entonces diputado nacional Juan Carlos Pugliese, por petición de todos los jóvenes (1965).

-  Es precandidato a diputado nacional postulado por la lista “Independiente” de la U.C.R (1965).

-  Representante de YPF en la Comisión Nacional de Homenaje al Sesquicentenario de la Independencia, cuya presidencia ejerció el Dr. Fernando de la Rúa (1966).

23 años

- Promueve e inicia las relaciones entre la U.C.R y el peronismo, a través del ex canciller de Perón, Dr. Jerónimo Remorino. Establece una relación directa con Perón. (1966-72).

24 años

-  Se gradúa de Procurador (1967).

25 años

-  Obtiene el título de ABOGADO (1968).

-  Integra el movimiento de la “Generación Intermedia”, una tendencia de profundas renovaciones en el seno de la U.C.R (1968).

26 años

-  Es nombrado profesor de Estudios Económicos y Sociales Argentinos en el Liceo Nacional N° 7 (1969-1995).

-  Es designado ayudante de cátedra de Derecho Administrativo de la Universidad Nacional del Litoral (Rosario) (1969).

-  Recorre todo el país, en giras de conocimiento de gentes, realidades y necesidades (1966-1972).

29 años

- Es elegido convencional metropolitano de la U.C.R (1972).

30 años

- Encabeza la lista de candidatos a convencional nacional en los comicios internos de la U.C.R (1972).

- Funda el Movimiento Nacional Yrigoyenista (1972-1982).

- Se incorpora con el Movimiento Nacional Yrigoyenista al Frente Nacional convocado por el Gral. Perón (1972).

- Renuncia a ser diputado nacional diciéndole al Dr. Héctor J. Cámpora que “asume todas las responsabilidades, pero no quiere ningún honor” (1972).

- Integra la comitiva del candidato a presidente Dr. Cámpora que recorre todo el país a partir de enero de 1973 y es orador en todos los actos públicos de la campaña de la primera y segunda vuelta electoral (1973).

- Es designado Director de HIDRONOR (junio de 1973).

- Participa de la comitiva que acompaña el regreso definitivo de Perón, desde Madrid (junio de 1973).

- En el Frente Nacional trabaja en estrecha vinculación con el Dr. Arturo Frondizi y otros dirigentes (1973 – 1975).

31 años

- El General Perón lo designa presidente de HIDRONOR, sucediendo al ex presidente de la República Dr. José María Guido (noviembre de 1973- 1974).

- Como presidente de HIDRONOR promueve el aprovechamiento integral de El Chocón para la forestación, la irrigación, el turismo, el deporte, etc. y traslada las oficinas centrales desde el barrio de Retiro a Cipolletti (Río Negro) (1974).

- Es profesor itinerante por todo el país del Sindicato del Petróleo, dictando la cátedra “geopolítica nacional” (1974-1976).

- Es designado profesor de Historia e Instrucción Cívica en el Liceo Nacional N°7 (1971-95) y del Instituto Privado Belgrano (1970-1972).

- Es nombrado asesor jurídico y apoderado de la Comisión Municipal de la Vivienda (1974).

- Es designado profesor adjunto de Derecho Constitucional de la UBA, cátedra de los Dres. Edgar Sá y Francisco José Figuerola (1974-1975).

32 años

- Es nombrado asesor jurídico  de la Entidad Yacyretá (1975-1980).

- Trabaja en Asunción (Paraguay) y en toda la zona donde se erigirá la represa de Yacyretá (1975).

- Publica numerosos artículos y escritos sobre temas geopolíticos, geoestratégicos y geohistóricos (1976-1980).

34 años

-  Integra el Consejo de Redacción de la Revista “Estrategia”, que dirige el Gral. Juan E. Guglialmelli (1977-1982).

- Es defensor de los derechos argentinos en el Beagle y dicta numerosas conferencias en Instituciones educativas de todo el país (Pergamino, Bahía Blanca, Rosario, Frías -Stgo. del Estero-, Resistencia, Olavarría, Posadas y otras ciudades) y Universidades, gremios, etc. (1977-1984).

- Preside por tres períodos la Asociación Cooperadora del Liceo Nacional N° 7, elegido por toda la comunidad escolar, por el voto universal (1976-1982).

- Brinda conferencias sobre temas hidroenergéticos (1976-1985).

35 años

- Curso de Geopolítica intensivo, auspiciado por el Instituto de Estudios Estratégicos y de las Relaciones Internacionales (1977).

36 años

- Abogado consultor del Ministerio de Obras Públicas del Chaco para la realización de la línea de alta tensión Barranqueras – Santo Tome (Santa Fe) (1979).

37 años

- Publica su primer libro, “Proyección Continental de la Argentina. De la geohistoria a la geopolítica nacional”, editorial Pleamar (1980).

- Desde 1976 a 1983 dicta conferencias sobre su especialidad en Universidades, entidades culturales y otros ámbitos. Es     profesor invitado de la Universidad Nacional de la Patagonia (1982).

- Representa a Yacyretá en Seminarios Internacionales sobre energía en Lima (Perú), La Paz (Bolivia), Montevideo y Río de Janeiro. (1978 – 1980).

38 años

- Es designado asesor jurídico de la Facultad de Odontología de la UBA (1980).

- En gira de estudio y conocimiento, visita toda Europa Occidental (1980).

- Participa del Seminario de Integración rioplatense organizado en Paraná por sectores social – cristianos (1980).

39 años

- Funda el Partido Nacionalista Constitucional (1982).

40 años

- Vuelve a recorrer todo el país y dicta conferencias en distintos ámbitos, incluyendo universidades.

- Publica “Juicio de Residencia” y “Antecedentes sobre la soberanía en las Malvinas y demás archipiélagos australes” (1982).

- Diserta sobre las Malvinas en Mendoza y San Rafael invitado por agrupaciones patrióticas (1982).

- Es invitado por autoridades extranjeras para visitar diversos países (Egipto, Siria, etc.) (1982 – 1985).

- Dicta una conferencia sobre geopolítica sudamericana en la Universidad de Concepción del Uruguay, E. Ríos (1983).

- Es columnista habitual del diario La Nueva Provincia (B. Blanca) y otros diarios (1984 – 1998).

41 años

- Director del periódico PUCARA, mensuario de opinión (1984 – 1992).

42 años

- Renuncia a ser diputado nacional por ofrecimiento del Dr. Antonio Cafiero (1985).

- Retoma su cátedra de geopolítica en el gremio petrolero y la dicta en Río Grande, Río Gallegos, Caleta Olivia, C. Rivadavia, Neuquén, Plaza Huincul, Catriel, Bahía Blanca, Mar del Plata, Mendoza, Salta, Resistencia, Rosario y Córdoba, además de Ensenada y la Capital (1984 – 1991).

44 años

- Participa como conferencista (geopolítica mundial y argentina) en el Seminario auspiciado por las Organizaciones Sindicales de Trabajadores de la Energía, Petróleo, Química y Petroquímica (Salsipuedes, Córdoba) (1987).

45 años

- Dicta una conferencia en la Ciudad de Panamá sobre Centroamérica en la geopolítica sudamericana (1988).

- Colabora en la Revista de la Comisión Regional del Río Bermejo (1988).

- Recibe el título de vecino ilustre de Ushuaia, Tierra del Fuego (1988).

- Conferencia sobre relaciones Sur – Sur en la Universidad Sto. Tomás de Aquino Católica de Tucumán (1988).

46 años

- Integra el Frente que lleva a la presidencia al Dr. Carlos Menem (1989) (sin participar en la campaña electoral y con grandes reservas sobre la personalidad del candidato).

- Es designado director del Ente de Traslado de la Capital (1989) (siempre postuló el traslado al interior de la Capital Federal argentina).

- Integra el Consejo Asesor del Presidente de la República (1989–90). Renuncia en desacuerdo con la corrupción ostensible en el seno del gobierno (1990).

- Dicta varias conferencias sucesivas en Montevideo sobre temas geohistóricos y de integración (1989 – 1995).

51 años

- Obtiene 165 mil votos como candidato a convencional nacional constituyente para la reforma de la Constitución, en la Pcia de Buenos Aires (1994).

- Defensor de los derechos argentinos en los Hielos Continentales, dando numerosas conferencias (1992 - 1998).

- Columnista  habitual de los diarios CRÓNICA de C. Rivadavia, NORTE, de Resistencia y NUEVO DIA, de Cnl. Suárez (1993 – 1998).

52 años

- Colabora en la Revista Militar (1995).

53 años

- Cátedra como profesor invitado en Seminario del Doctorado en la Facultad de Historia y Letras de Universidad Del Salvador disertando sobre “Adónde va el poder en el mundo” (1996).

55 años

- Miembro del Consejo de la Fundación Universidad de Pinamar (1998).

56 años

- Es proclamado candidato a presidente de la República por el Partido Nacionalista Constitucional y otras fuerzas políticas, pero declina ese honor. También resigna el ofrecimiento para encabezar la lista de diputados nacionales del PNC bonaerense para los comicios del 24/X/99.

58 años

- Es designado Coordinador General de la Escuela de Formación Cívica para Dirigentes Políticos y Sociales.

60 años

- Coordina la elaboración del Programa para 40 Millones de Argentinos, que contiene una completa estrategia para el desarrollo integral del país y su proyección con miras a la Unión Sudamericana.

61 años

- Redacta el proyecto de la Reforma Política integral. Profesor de Reforma Política e Institucional en el Curso de Formación Política e Institucional.

 

 

Algunos de los últimos artículos de Alberto Asseff

 

PAIS  SERIO

Por Alberto Asseff *

Quien desea alcanzar metas distantes, debe dar muchos pasos cortos.

Hace unos años seguramente el título de esta nota hubiera sido “país grande”. Hoy hemos comprendido que es imposible la grandeza nacional sin la indispensable seriedad en las conductas y actitudes, tanto individuales como colectivas.

Entreveo que todos los argentinos, de las diversas latitudes y edades, tenemos algunas sensaciones turbadoras. Son algo así como estados de ánimo –o, mejor, de desánimo- provenientes de un clima social adolescente de oxígeno y frescura.

No es tonificante, por caso, que a todos nos invada la agria impresión de que “quien la hace no la paga”, porque entre nosotros “nadie va preso” (no hay castigos, ni tampoco genuinos premios). Esto no es serio, ni por asomo. Tampoco es un aliciente que nos neutralice, paralice, la percepción de que “acá todo se arregla”, hasta aquello que viola las reglas. Es obvio que viviendo, de hecho, fuera de la ley casi permanentemente –miles de cosas son “transitorias”, pero duran eternamente...- es imposible que se pueda hablar de “país serio”.

También existe una perturbadora falta de formalidad y de compromiso. En la Argentina “mañana” puede resultar “nunca” o vaya a saber cuándo. “Contá conmigo”; tanto puede ser una emocionante actitud comprometida y entrañable, como una vacua frase para salir del paso.

El descompromiso es mucho más que un látigo que lacera cotidianamente las relaciones interpersonales. Proyectado al plano cívico-institucional, nos prodiga la patética apatía política, escudada en el falaz “todos los políticos son iguales” o “lo único que buscan es llenar sus bolsillos”. ¿Qué mutaciones y mejoras pueden ejecutarse si priva la indiferencia ciudadana y la ausencia de participación? ¿Acaso las soluciones vienen del cielo, en helicóptero? ¿Cómo suponer que nos van a regalar una solución que tenemos que elaborar con nuestro propio esfuerzo colectivo?

 

LA  SOLUCION  ES  LA  RESPONSABILIDAD

Otra peculiaridad nada propicia y menos plausible es la delegación de la responsabilidad y la atribución a cualquiera, menos a uno mismo, de las causas que determinaron una irregularidad o anomalía. ¡Ni hablar del equívoco concepto de culpa! Nunca la culpa es de uno. Siempre es del otro...

En cualquier oficina pública –y asimismo privada, porque las tendencias perniciosas se expanden, sin respetar los límites que separan lo público de lo particular- sistemáticamente la contestación ante una inquietud del suplicante habitante es “señor, yo no tengo nada que ver, son disposiciones de arriba”. Lavarse las manos, mirar para otro lado, no meterse son comportamientos habituales para no responder, para eludir el compromiso, para que otro venga a normalizar aquello que a cada uno de nosotros sólo nos despierta condena e improperios, pero ninguna propuesta o iniciativa propia. Como suele decirse, “cada muerte de obispo” nos arremangamos y nos ponemos manos a la obra. Generalmente, en contraste, aguardamos –rumiando reproches- que aparezca alguien portando las soluciones. Casi, esperando un milagro.

No hay resquicio para que podamos ir plasmando un país serio y en serio si no vamos configurando las estructuras mentales, culturales y educativas de la responsabilidad, uno de los precipuos valores morales, hoy extremadamente diluido entre nosotros.

Existe un rasgo de la falta de seriedad que constituye un padecer de todos los días: la improvisación, la falta de planificación. En la Argentina pareciera, si atendemos al mensaje de innúmeros hechos que así lo patentizan, que no hay ni previsión ni planes. Ante una tragedia como la de Cromagnon no hubo un plan de respuesta temprana ni una coordinación de los organismos actuantes. Todavía no hemos logrado organizar una fila para sacar entradas para un megaespectáculo. En ocasión de estos acontecimientos, emerge la bochornosa imagen de un país incapaz de ordenar el ingreso y la salida de una reunión popular. No es, propiamente, la fotografía de la seriedad...

No nutre a la erección de un país serio la dominante impresión de que para nosotros es imposible alcanzar magnos objetivos u obtener logros de envergadura. Pareciera que estamos cercenados para producir hechos memorables. Así, “la corrupción estuvo, está y estará y nadie podrá con ella” o “los marginales son irrecuperables” o “la burocracia no puede ser domesticada” o, peor, “la política jamás mejorará”. Y la más dramática de todas, “a este país no lo arregla nadie”.

Es evidente que sufrimos de formidables falencias: no se pueden resolver ni la basura que abruma a la Ciudad de Buenos Aires, ni organizar el trabajo de las familias de cartoneros hoy revolviendo desperdicios, ni los piquetes de cada día -“no me gusta, hago un piquete”. La Argentina ni siquiera puede poner en caja un asunto técnico-ambiental como el de las papeleras de Fray Bentos, dando lugar a un Uruguay desafiante y más que retorsivo, algo inopinado, impensable hace unos años.

 

REFLEXIONES  CRITICAS,  PERO  ESPERANZADAS

Censuramos y criticamos porque amamos y tenemos esperanza. “Me duele el país; porque lo amo”, dijo algún maestro. Sin amor, el dolor o es poco o no existe.

De no expresar con crudeza cómo somos, la opción sería distraernos hacia otros aspectos del acontecer, ocultando o minimizando estos males. Descubrirlos, en cambio, es un primer paso para extirparlos.

Una mala política o una deficiente estrategia son corregibles y sustituibles por otras mejoras. Basta con estudiar una propuesta superadora, debatirla, aprobarla y ponerla en ejecución. Empero, una cuestión que se vincula con nuestras “neuronas culturales”, con deformaciones mentales, producto de una retorcida cultura –la de la irresponsabilidad, para definirla con un vocablo-, no se enmienda con tanta relativa sencillez y simpleza. Hay que laborar –no laburar, pues que se sepa, hasta hoy no está homologado por la Academia- y mucho para ponerle cimientos férreos a la construcción de un país serio, antesala de un país grande, sueño nunca abandonado y meta motivadora de desvelos y esfuerzos.

 

 

 

 

18/07/2006

EL PESO DE LA LEY

ALBERTO ASSEFF* escribe sobre un tema de gran actualidad

“Que las armas cedan a la toga”, decía CICERÓN.

Si nos dejáramos llevar por la corriente, abordaríamos asuntos más pedestres y presuntamente actuales. Empero, ¡que más fresco que el desapego a la ley en la Argentina de hoy!.

En la Argentina la ley tiene poco peso. Es muy flaca, casi gaseosa, tanto como frondosa es la legislación. Como dicen que la desgracia es la gran ocasión para la virtud, vale tratar este asunto y tejer algunas ideas con la mira puesta en una Argentina de ley.

Rara vez vamos al fondo de los problemas argentinos. Generalmente, nos conformamos con salir del paso, ir tirando o postergar las soluciones pretextando que la prioridad radica en las urgencias cotidianas.

LA LEY, LA TRAMPA Y LA BUENA CONVIVENCIA

Todos sabemos cuán añejo es el matrimonio entre la ley y la trampa. También la inversa relación entre poderoso y cumplimiento. Es tal el grado desopilante de esta situación que prácticamente la ley es para los “giles”. Peor aún, se arguye que acatar la ley es de aburridos o de atrabiliarios.

La añagaza ligada a la norma es uno de los más perversos disvalores de nuestra deformación cultural. Afirmarlo no es un ejercicio de autolaceración. Las llagas no se curan ocultándolas.

En un pueblo en el que la ley rige, pesa, inclusive sin necesidad de vigilantes por todas las esquinas, la calidad de la convivencia es superlativa. No es una Arcadia, pero se le parece.

La primera y muy ardua faena que debemos acometer colectivamente es disociar el connubio entre norma y fraude. Pensémoslo un instante: esa unión es más que funesta, es sencillamente un monstruoso crimen. Si algo debería estar en las antípodas de la regla es el engaño. Pues bien, en la Argentina moran juntos.

LA LEY Y LOS POBRES

En la distorsión que sufrimos, es común ligar poder con incumplimiento. Las leyes no se dictan para los de arriba. Sin embargo, es la ley y sólo ella la que puede domesticar a quienes poseen más, ponerlos en caja y sobre todo equilibrar la sociedad. Las leyes se han hecho para que el poderoso no lo pueda todo. Naturalmente que la condición es que rijan.

El ámbito internacional permite comprobar el aserto precedente. Para la soñada y lejana igualdad de las naciones – metas de las Naciones Unidas y de su predecesora Sociedad de las Naciones – no existe otra ruta que extender la juridicidad. A más derecho internacional, menos hegemonía. La morosidad y, muchas veces, la desfiguración de lo que se proclama y escribe, que en los hechos experimentan colosales contrastes, prueban lo complejo de este asunto. Pero no invalidan el concepto, la igualdad llegará – si llega – de la mano del derecho.

En el campo de la fuerza, 150 de las naciones, es decir el 95% de ellas, inexorablemente están perdidas y hasta irán engrosando la lista de los Estados fallidos, ese fatídico y novedoso rol que significa, en romance legible, que están en la mira para su deglución cuando el deglutidor lo considere oportuno o necesario.

Es así nomás. Los pobres tienen que aferrarse a la ley. Lograr que se imponga su vigencia real. La ley es el agua y el oxigeno de la vida social y política. Ni hablar de la económica.

NO MAS LEYES, SINO QUE SE CUMPLAN

Padecemos de una manía: dictar leyes y luego violarlas. Es viejo, pero sabio el adagio que alerta sobre que los Estados más corrompidos son los que más leyes tienen. La telaraña burocrática y las redes de la corrupción no pueden prosperar con pocas, claras y efectivas normas. Requieren muchas y enredadas. Allí se cobijan y desde ese plexo maniobran.

El país, en este tema, aguarda ansioso – permítase el optimismo acerca de la conciencia colectiva- que por fin tengamos la compilación legislativa para dejar en el desván 21 mil leyes en los hechos no vigentes y quedarnos con 4 mil, debidamente depuradas y reordenadas, evitando contradicciones, superposiciones y repeticiones.

El país no demanda nuevas leyes, sino buenas. Y pocas. La expectativa hay que centrarla en la eficacia de la Justicia, la profesionalidad de la Policía, la prolijidad del Banco Central, la altísima calidad de la ausente Escuela Nacional de Administración, el sistema educativo motivado e incitante para la formación y preparación para la vida en todos sus planos y los fenomenales estímulos que debemos aplicar al civismo, hoy tan diluido que hasta parece una antigualla. Y, por supuesto, pide una reforma política histórica por la hondura de los cambios.

¿Qué país podremos tener sin espíritu cívico? La apatía es una invitación a la trasgresión, primero de poca monta y luego de gran cuantía. Como no hay un representante del Estado en todo lugar y momento, es evidente que sólo el ejercicio pleno de la ciudadanía puede ordenar conductas y disciplinar la convivencia.

La ley es la única que puede garantizar la paz social e instaurar el clima anticonflicto, algo a todas luces indispensable en esta hora.

LOS SUPERPODERES Y LAS LEYES

La ley del presupuesto es la ley de las leyes. En ese precepto se modela el país deseado. Al asignar tales partidas a determinados objetivos – educativos, productivos, de desarrollo regional, etc. –el Congreso planea el país que quiere el pueblo al que representa directamente.

Es lógico que el Ejecutivo necesite cierta elasticidad para mover recursos, sobre todo si se produce algún imprevisto. Por eso, el Legislativo suele otorgarle facultades para disponer de hasta un 5 ó, a lo sumo, 10% de los gastos presupuestados para reorientarlos. Empero, delegar en el Jefe de Gabinete el rediseño de todo el presupuesto implica tres graves cosas: a) que el Congreso está de más, b) que el presupuesto es una hipocresía y c) que en la Argentina pasamos del presidencialismo fuerte a una autocracia.

Un país serio, con serias aspiraciones de escribir historia de la grande – por lo menos en América del Sur- no tolera un minuto más esta siniestra modalidad de atribuir los recursos a las Provincias y Municipios. ¿En qué cabeza cabe que al gobernador simpático políticamente le corresponden más recursos que a otro más reacio?. Eso no puede existir ni en Mongolia.

Toda discrecionalidad no sólo es antirrepublicana, sino antidemocrática. Y no es un procedimiento progresista, sino anacrónico, propio de la vieja y execrable política criolla.

O sinceramos la cosa y la ley de presupuesto tiene un solo precepto – “en 2007 se gastarán tantos pesos y será el P.E. el encargado de decidir sobre el destino de esa suma” – o hacemos las cosas en serio y principalmente tratando de empezar a cumplir a rajatabla a la Constitución.

LA LEY Y LOS NEGOCIOS

Más veces de la recomendable se habla de seguridad jurídica para los inversores foráneos. En rigor, somos los argentinos, antes que nadie, quienes reclamamos esa certeza. Miles de negocios nonatos – truncos antes de nacer – no ven la luz por la desconfianza y la incertidumbre legal reinantes. La ley es tan gelatinosa y la Justicia tan esquiva que mejor privarse de emprender.

Miles de emprendedores – adicionados a los que tenemos – serán los forjadores de la Nación y del futuro. Hoy tenemos forajidos que organizan las usurpaciones de terrenos y viviendas, pero muy escasos emprendedores para la multiplicación de la construcción de nuevos hogares. Emprender es una azarosa aventura. Ampararse en la baja política de un Estado ocupado, mas no administrado, es más provechoso que invertir y construir.

Cuando retorne la idea-valor de la ley, la prosperidad no será el resultado de una coyuntura internacional favorable, sino que tendrá fortísimas anclas en una organización socio-político-institucional.

Es demagógico sostener que en la agenda de los pobres están muchos asuntos, menos el institucional. Son los débiles los más necesitados de ley. Es la única que verdaderamente los protege. La ley es la mejor amiga de los desamparados.
Esperemos que la vuelta de la ley no sea para “cuando la rana críe pelo”.

CON EL BUEN EJEMPLO

Hoy la gente se ha amoldado a la situación. “Si entre lobos has de morar, aprende a aullar”. Por eso, sólo el buen ejemplo desde las cumbres operará cual cirujano eximio. Los ciudadanos hacen lo que ven. Los funcionarios – con enormemente más dosis de responsabilidad – deben practicar “lo hago para que lo hagan”.

La ley levita. Es tiempo para encarnarla, revivirla, hacer que nos rija en plenitud, para que aterrice en la Argentina. En Alemania, Singapur, Canadá o Japón, la ley tiene peso. Mucho más que las influencias de los influyentes. Sin imaginar un paraíso, pero ansiando una sustantiva mutación hacia la nueva política, hay que decirlo sin ambigüedades: el corcel que monta la política nueva es la ley.

* Presidente de UNIR (Unión para la Integración y el Resurgimiento). pncunir@yahoo.com.ar